Camino Verde: el Centro de reforestación que rescataba semillas y saberes en la Amazonia

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Hacía meses que Robin me tentaba con su chacra. «Oye ¿cuándo vienes a Madre de Dios? La chacra ya no es más una niña, está en la flor de la edad, ¡en la plenitud de la vida!». Conociendo mi inclinación incontrolable por el bosque y los agro-ecosistemas, él sabía que no resistiría mucho tiempo. Y con toda razón.

Con pasaje en la mano y la boca hecha agua: semana del 10 de noviembre 2014, rumbo al río Tambopata.

Esta misma semana, como cada año, Robin y el equipo de Camino Verde reciben a un grupo de jóvenes del programa estadounidense Carpe Diem. Un poco de magia amazónica a cambio de una mano a la obra de Camino Verde.

Durante las 3 horas en bote que separan Puerto Maldonado de la chacra, Robin nos va contando de la organización, de la poza natural que vamos ayudarle a instalar, y claro, de los animales “intimidantes” con los que podríamos cruzarnos durante nuestra estadía en la chacra (como todo buena lugareño, disfruta exagerando un poco). Finalmente llegamos… La chacra no tiene ni portón ni letrero pero sí una hermosa playa de bienvenida

Como les contaba en el « prólogo », Robin no compró la chacra para fundar Camino Verde. De hecho, la organización nació dos años después, dos años después de “cavar huecos con machetes“, aprendiendo de sus errores como aprendiz de campesino y aprendiendo del saber y experiencia de los vecinos. Dos años durante los cuales, a parte de los problemas del día a día de un nuevo campesino en la selva, Robin se da cuenta de una urgente necesidad: rescatar y poner a disposición semillas de plantas nativas y proponer un uso alternativo de los recursos forestales, antes de que sea tarde…

Robin en su chacra, ¡lugar de todas sus inspiraciones!

Robin en su chacra, ¡lugar de todas sus inspiraciones!

“Llegué y comencé a sembrar árboles frutales, pero no sabía casi nada, no sabía a qué distancia ponerlos…estaba allí, ¡cavando huecos con machete para sembrar a los árboles! No tenía mucha experiencia con la agricultura de la selva. Entonces tuve que aprender por mis errores y también por la bondad de mis vecinos. Los vecinos me han enseñado la gran mayoría de lo que conozco, me han enseñado como sembrar un árbol, en que época, en que luna. Yo no sabía nada.” Robin

“Después de vivir un tiempo en una comunidad nativa, tenía una lista mental de los árboles que me interesaban sembrar. Por haberlos conocido, por haber visto su utilidad: hermosas maderas, medicinas poderosas, frutas ricas…y cuando me fui a buscar plantas, semillas, no encontré nada. Allí fue que ya se volvió otra cosa. Ya no era algo personal, si no me di cuenta que había una necesidad, un vacío, que estos árboles útiles de la Amazonia no se están sembrando, en algunos casos, ni siquiera se conocen las semillas. Entonces los comencé a sembrar.” Robin

“Los comenzó a sembrar” y los siguió sembrando. ¡Y hoy son más de 18,000 arboles de 280 especies diferentes (más de 2/3 son nativas) que conviven alegremente en las 12 hectáreas del paraíso reforestado por Camino Verde. ¿18,000 árboles plantados en 7 años? No, Robin no sufre de trastorno compulsivo “siembra árboles nativos” (¿o si?), él tiene una idea fija en mente: demostrar, con su chacra más que con palabras, que el bosque amazónico vale mucho más de pie que tumbado.

Y para empezar el show, se necesitaban semillas. En este reto, Camino Verde no quiso contentarse con tener un banco de semillas tradicional, sino quiso ser un banco vivo de semillas, con su vivero, su jardín botánico y demás plantaciones. ¿Y cómo es un banco vivo de semillas en la Amazonia? Para empezar es tener pies y manos (¡y tabaco en el bolsillo para alejar los serpientes!); ir al bosque primario al lado o un poco más (y más) lejos; identificar árboles con esa elegante y desconcertante precisión de la gente nativa; recoger las semillas encontradas al pie de estos grandes y hermosos seres vivos; traerlas y sembrarlas en el vivero; cuidarlas con mucho cariño y buenas vibras; y con paciencia esperar a que tímidamente germinen y, cuando estén listas para la gran vida, transplantarlas. Así de simple :/ Uff.

“La mayoría de las semillas de árboles que sembramos aquí son del monte. O los recolectamos nosotros mismos, o también tenemos amigos, aliados, gente local que siempre va al monte y nos las traen.” Robin

“Los botánicos tienen que subir, recoger hojas, flores, frutas y eso en el bosque acá, no es práctico. La gente nativa no subía a los árboles, si no, sabían identificar los árboles por su corteza. Y no es solo el aspecto, aunque si ayuda, porque hay simbiosis entre árboles y lichenes, hongos… Cada árbol tiene sus amigos ¿no? Sus aliados que crecen en su corteza. Pero también, ahí, está el olor, el sabor. Para mucha gente nativa que he conocido, son cosas fundamentales para identificar plantas: el olor y el sabor de la corteza. Te pasan un pedacito de corteza, lo saborean, y dicen “prueba”, tu pruebas, y te miran así “¡Ah! ¡Obvio! ¡Es cedro! ¡Obvio, ves! ¡Has saboreado, comprobado!” Robin

“La idea del jardín botánico fue así: tener un lugar de alta biodiversidad por si una persona viene y solamente tiene una hora para quedarse en la chacra. Aquí en ½ hectárea, tendrán unas 50 especies de árboles. Muchos de ellos son árboles llamativos: el café, el açai, el nim, el cacao, la coca y buena variedad de árboles ornamentales. Pero tenemos también varias frutas nativas, que no son domesticadas digamos.” Robin

Una vez sembrado, el equipo de Camino Verde se encarga de observar como se comportan las especies plantadas en el campo abierto, es decir, si las plantillas son capaces de ser felices y fuertes, con un poco más de sol y fuera del monte. Luego, haciendo uso de su imaginación y experiencia, se atreven a incorporarlas en sistemas de cultivos.  De nuevo, el bosque natural es el centro de la atención. Esta vez, no para proveer semillas, sino más bien para proveer inspiración y lecciones. 

Profesora Amazonia ♣ 1ra lección: Diversidad de Especies ♣ Local: un pedazo de bosque amazónico ♣ Tarea: caminar, levantar la cabeza, abrir ojos y oídos. Describir. Les doy una mano, lo que observen es la antítesis del monocultivo. Un fresco de ramas y hojas de todas las formas y tamaños, un concierto de gritos y cantos que parecen estar buscando el acorde musical perfecto, un mundo complejo e interconectado donde el más pequeño es tan importante como el más grande.

Esta primera lección, Camino Verde la tiene clara. Por esto, están ideando combinaciones agroforestales, de acuerdo a las características de cada microzona de la chacra: sangre de grado (Croton lechleri) con palmeras nativas, cacao con chihuahuaco (Dipteryx macrantha), mashonaste (Clarisia racemosa) y palmeras (aguaje – Mauritia flexuosa; açaí – Euterpe oleracea); un sistema mixto de 2 hectáreas con más de 100 especies, etc., ETC. (ver mapa). Además de los beneficios propiamente ecológicos que trae un policultivo, Camino Verde también ve en estos sistemas una manera de diversificar las fuentes de ingresos, alimentos y plantas medicinales y mejorar la calidad de vida del campesino.

“En los bosques tropicales, en la selva amazónica, se recompensa mucho más el esfuerzo de establecer chacras biodiversas. Hay tantas formas en que “pucha mi naranja no ha producido bien este año”, o “ha venido un montón de aves y han sacado el ancho del cultivo”, hay tantas cosas que pueden fallar acá que no solo es recomendable tener una chacra diversa, sino es casi absurdo no hacerlo.” Robin

“La castaña es perfecta para sistemas agroforestales. Se estira para arriba y solo cuando está grande, comienza a tener ramas. Empieza a producir algo a partir de los 10 años, pero a los 20 años, ya está produciendo bien. Y justamente, en esta etapa, muchos otros componentes de sistemas agroforestales están de caída. Los frutales ya no producen tanto, pero está produciendo la castaña. Y con tal que tenga 50 árboles de castaña en producción plena, ¡te jubilas! Se observa muy poco sistemas de castaña con cacao, es algo que tengo muchas ganas de hacer.” Robin

Aparte de la reforestación propiamente dicha, Camino Verde tiene el reto de probar y proponer ideas de transformación de los frutos de los cultivos, al alcance de todos los campesinos. Según la organización, la transformación de la materia prima en productos terminados (o menos inmediatamente perecibles), es un elemento clave para la seguridad económica de los agricultores de estas zonas aisladas. Este tipo de estrategia les permite, primero, ganar tiempo, postergando la fecha de vencimiento de sus productos. Segundo, les permite ahorrar espacio (y costo) en el transporte, ya que la carga se reduce a lo que se puede aprovechar. Y, sobre todo, les permite ganar independencia frente a intermediarios y transportistas, quienes muchas veces se aprovechan de la urgencia y falta de alternativas de comercialización. Entre otras ideas, Camino Verde ha empezado a producir aceites esenciales a partir de las especies nativas reforestadas, como el copaiba, el palo rosa, el sangre de grado, la moena alcanforada, etc.:

“Uno de los factores que me motivó a investigar más sobre aceites esenciales fue el palo rosa, un árbol que ha sido utilizado para producir aceites esenciales [ManoaBoca: el famoso perfume Chanel n°5 ha sido señalado en los años 1990 como uno de los responsables de la sobreexplotación de esta especie en Amazonia brasileña]. Si tú tienes un árbol de palo rosa frente a ti, lo puedes mirar 100 veces y te puede parecer cualquier cosa, hasta el día que le pica su cascara o una hoja y sientes su olor, es un ser vivo profundamente mágico. Hace 10 años yo no tenia el conocimiento de esta especie, ni la menor idea de a quien preguntar por donde podría haber. Ahora hemos sembrado más de 1000 árboles de palo rosa y estamos identificando, en Madre de Dios, árboles semilleros que no se conocían antes.” Robin

“En el caso del palo rosa, antes, cortaban todo el árbol. Sacaban hasta las raíces de la tierra, porque todo el árbol tenía el aceite. Justamente por eso que antes ha sido un motivo para destruir. Ahora podemos aprovechar este mismo hecho de que todo el árbol contiene el aceite para reforestar los árboles, y para incentivar su cuidado, su manejo. Hacemos podas de ramas y hojas sin matar o dañar a ningún árbol. Es más, en nuestro caso, los aceites esenciales son productos que sacamos de los árboles que nosotros mismos sembramos. No se trata de ir al bosque y cortar ni siquiera ramas de un árbol. Dejar el bosque silvestre que sea silvestre, y dejar los árboles semilleros grandes en paz.  Luego nuestro trabajo es hacer que esa reforestación sea viable, que produzca para la persona que le reforesta.” Robin

“Y el momento del gran “aha” fue cuando me di cuenta que muchos de los árboles aromáticos también son maderables. Y no es coincidencia. Los aceites aromáticos que contienen estos árboles protegen la madera. Entonces allí me vino la idea, la clásica idea de los productos forestales no maderables, de, pucha, si la gente podía aprovechar algo de este árbol sin tener que matarlo, sin tener que cortarlo por la madera, por ejemplo.” Robin

Entonces, resumiendo. En Camino Verde, tenemos hasta ahora: una linda playa a orilla del legendario rio Tambopata para refrescarnos/regenerarnos, un hermoso bosque primario para inspirarnos, y una densa y diversa área reforestada, para curarnos y mimarnos con sus vitaminas, esencias y aromas… ¿qué falta? Unas hojas y verduritas para completar la ensalada, ¿no?  ¡Ya pues! Hace dos años Camino Verde empezó a ampliar su trabajo de rescate de semillas  a las hortalizas, tubérculos y otras plantas alimenticias amazónicas. Para garantizar el acceso de estas semillas y promover la seguridad alimentaria de las familias campesinas. Y, digámoslo, porque les gusta muuuucho comer y comer bien. Dos pájaros de un tiro. :)

ursulahuertamanoaboczCon las manos expertas de Úrsula, horticultora y diseñadora de jardines entre otras cualidades, han sembrado una bella huerta donde cultivan decenas de rarezas y curiosidades recuperadas aquí y allá en los jardines de los ancianos y vecinos. Haciendo honor a su formación en permacultura, parte de la huerta esta cultivada sobre un mulching generoso y según la forma de una mandala. La forma circular de estas representaciones espirituales de las culturas asiáticas, no es solamente por razones sagradas o estéticas. También hay motivos agroecológicos. Les dejo descubrirlos con fotos y palabras.

“La idea de tener una huerta nace de muchas inspiraciones personales. Por un lado, querer comer bien, viviendo en un lugar donde no tienes acceso a muchas cosas. Porque la selva es así, es grande, es todo, pero hay muchas cosas que te faltan. Y por otro lado, cuando vas teniendo el gusto de comer lo que tú mismo produces, poco a poco te vas obsesionando ¿no? ¡El cariño que le pones a un tomate, un pepino, una lechuga, a la hora de comer siente mucho mejor! En Camino Verde, sentimos una inspiración particular por, cada vez, comer cosas distintas, y ser cada vez más auto-suficientes en temas de alimentación.” Úrsula

“Rescatamos cosas que la gente tradicionalmente sembraba y que ya no lo hacen. Estas papitas especiales, las hierbas, ciertas medicinas que la gente solía tener en sus jardines. Intentamos mantener las semillas, el cultivo, esa genética de plantas domesticadas, no solamente de los árboles. A veces nos cuesta años para conseguir estas semillas. Algunas coles de hoja, hasta plantas como ajíes, sabe “este ají que mi abuela tenia en su jardín y que ya no veo”. Tratamos de traer todo acá, y al final que si viene un vecino, aquí está la semilla. Tenerlo vivo para que la gente lo pueda tener a la mano.” Úrsula

“El suelo aquí en Tambopata es bueno pero no necesariamente es fértil eternamente, entonces el sistema que se ha utilizado aquí es “acolchado en capas”. ¡La idea es hacer una especie de lasaña! Se construye el suelo para arriba, en vez de estar, como tradicionalmente se hace, con picos, removiendo la tierra, etc. Básicamente, trayendo materia orgánica, de todo tipo. Es el principio del compost, ¿no? Acá es una compostera gigante donde se va construyendo el suelo poco a poco. El juego es verde/marrón/verde/marrón, (nitrógeno/carbono…) etc. El verde, nos referimos a las cosas más frescas, lo que más tiene nitrógeno. Puede ser hojas verde, restos de la cocina, cascara de plátano, cosas frescas que recién estoy cosechando o abono de animal, de gallina, de vaca, lo que sea. La siguiente capa, pones lo más marrón que hay, que más tiene carbón, que en este caso es la madera, las hojas y pasto seco o los periódicos y cartón en las ciudades. Así cuando empiezan a crecer las “malas” hierbas, el cartón impide que crezcan para arriba, entonces las mata y cuando se empieza a descomponer con la caca, con lo verde, con el nitrógeno, el carbono empieza un proceso de descomposición. Entonces ¿que tienes al final? Una huerta donde no hay mala hierba y donde tienes un colchón permanente de materia orgánica. Cuando empiezas este huerto, es un montón de chamba al principio, pero luego te lo agradece.” Úrsula

De momento, el Camino Verde terminará por aquí para nosotros. ¿Qué aprender de la historia de Robin y del trabajo de Camino Verde? ♣ Seguir su propio camino, sus instintos de “chibolos” que muchas veces, cuando adultos, preferimos convenientemente ignorar… ♣ Promover el cambio, siendo uno mismo el propio cambio. Rescatando y sembrando saberes. Cada vez más hacia el camino de la autosuficiencia. ♣ Imaginar una relación diferente con los seres vivos que nos rodean, eligiendo cada vez más los principios de cooperación y respeto, en lugar de la destrucción, competencia y dominación.

Caminando por su chacra, Robin me contaba  de la relación de “dependencia mutua, pero dependencia sana” que siente y experimenta con las plantas. Él las siembra y las cuida, y ellas le curan, le alimentan, le cuidan a su vez. “Somos los sirvientes, pero las plantas son tan buenas que nos recompensan por nuestro esfuerzo mil veces” dice. Según él, este tipo de comunicación y de relación de un campesino con las plantas que siembra repercute instintivamente sobre todo su entorno. “Creo que todos hemos conocido a agricultores que, entras a su espacio y sientes una energía ahí en su chacra, y lo sientes como una extensión de este agricultor como persona“. Y yo lo pude comprobar allá mismo en su propio espacio. La extensión de este chibolo norteamericano que no sabia nada y que hoy si sabe mucho. La chacra de Robin y Camino Verde no es un lugar cualquiera. Este lugar es fuerte, te desorienta, te mueve desde el interior, pero a la vez, es hermoso, te inspira, te trae paz. Es un lugar donde se respeta infaliblemente la vida, en todos sus sentidos. 

¡Gracias Camino Verde!

PS: ¿A donde encontrar la chacra? ¡En la net (para más informaciones, preguntas o/y donaciones…), en las redes sociales o en el planeta Tierra!

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PS 2: Gracias a Eva, por revisar el artículo, con mucha paciencia ;)

EVA

PS3: ¡unas fotos de la poza natural que los jóvenes de Carpe Diem ayudaran a “construir” en Camino Verde!

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